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De la notoriedad a la notabilidad

17, abril | Sin comentarios
notabilidad

Hace mucho que escribía y explicaba que para que la comunicación tenga éxito debe cumplir las tres “C” en un orden: Conocimiento, Comprensión y Credibilidad.

Lógicamente el primer paso es la notoriedad, que te conozcan. Sin eso directamente no existes.

El segundo paso, que comprendan quien eres y el valor que aportas. De hecho una parte importantísima de la comunicación tiene que ver con la formación,  como enseñar a tus públicos.

Y finalmente que te crean.

Cuando consigues que crean en ti y en tu empresa, en tu producto o servicio es cuando puedes decir que la comunicación cumplió su misión. En ese momento eres relevante y notable para alguien. Formas parte de su vida porque aportas valor en algún aspecto de su vida. Aportas y ese aporte, puede llegar a convertirse en tu modo de vida y en tu realización personal.

Al final lo importante es que toda empresa o persona cumpla eso: SU MISIÓN. Y la comunicación es simplemente una herramienta al servicio de ello.

El problema es cuando confundimos la herramienta con la función y un paso del proceso con el cumplimiento del objetivo.

La notoriedad sólo tiene sentido como paso previo a la notabilidad,  a la relevancia. Pero es porque en primer lugar has de existir, primero te han de conocer. La cuestión es para qué quieras que te conozcan. Y solo deberías ser conocido cuando tienes clara tu misión y definidos unos valores, que te distingan porque es la única forma de “ser”, la cual te permitirá (tener presente) el cumplimiento de tu misión, y construir tu futuro sostenible.

Lo que sucede es que hay demasiada gente y demasiadas organizaciones notorias para mal. Lo que nos ha pasado es que en ese mundo de la superficialidad, del parecer más que del ser, del ego más que del común, de lo efímero más que de lo sostenible, de lo artificial más que de lo natural, de lo falso más que de lo autentico, de la confrontación más que de la colaboración, de lo particular más que de lo general, de lo programado más que de lo incierto, de lo probable mas que de lo posible, de lo rígido mas que de lo flexible, de lo victimista más que de lo comprometido y responsable, etc. En ese mundo de lo FALSO solo se ha perseguido lo notorio a cualquier precio, sin darnos cuenta que la notoriedad exige a veces un precio demasiado alto y que una vez conseguida puede convertirse en la espada que siegue tu cabeza.

Así que la elección es que antes de perseguir la notoriedad igual deberíamos revisar si podemos ser notables. Por eso el titulo que ya en si indica un cambio. Una forma de abordar y ver la realidad de forma diferente. Primero vea si puedes ser notable para alguien y luego persiga la notoriedad.

 

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