961192690 | info@cddya.com

La llave del cambio

19, marzo | Sin comentarios

Ya en esta web se indica que la comunicación es clave y llave. Cuando lo escribimos hace ya 4 años no pensé que pasado el tiempo no solo no tuviese validez,  sino que además me reafirmaría en ello y los acontecimientos devenidos desde entonces validarían esta hipótesis.

Nada,  absolutamente nada empezara a cambiar mientras no seamos conscientes que en ese sistema que precisa ser cambiado solo tiene un punto donde cuando haces palanca, todo empieza a cambiar para bien, Arquímedes lo llamo punto de palanca y Peter Senge lo explica de forma magistral en su libro “la Quinta disciplina”.

Todo empieza a cambiar sencillamente porque has identificado el punto,  o dicho de otro modo has diagnosticado, como me gusta decir, el origen o la causa principal del problema.

Nadie con inteligencia y claridad y rigor puede negar que una de esas claves para que todo empiece a cambiar radica en la implicación de cada individuo en la realización de dicho cambio. Un cambio que debe basarse en la responsabilidad individual y por extensión con la social promovida desde el propio individuo. Necesitamos un profundo y radical cambio que probablemente sea doloroso pues debe hacerse desde lo más profundo y sinuoso el cerebro humano.

Todos los modelos se mantienen gracias a una cultura construida a su alrededor. Una cultura que es reafirmada y alimentada por la forma de actuar que induce una determinada manera de pensar. La manera de pensar que hemos aprendido, que nos refuerzan cada día las relaciones y comunicaciones y que a su vez conforman los circuitos neuronales y los cambios cerebrales que luego trasmitimos a nuestros descendientes.

Es un circulo vicioso que se retroalimenta y se convierte en reforzador del sistema y por ende del modelo. Esta cultura hace que sin querer, al pensar en soluciones pensemos básicamente en las soluciones que emergen de esa forma de pensar aprendida y por tanto, no sirvan más que como reforzadores del sistema aun cuando parezca que en el corto tienen efecto.

Una cultura inspirada en un modelo industrial obsoleto. Un modelo que ha creado unos sistemas educativos inservibles, unos sistema organizacionales especializados y separados y un modelo comunicacional segmentado que olvida lo más importante la visión global y humana.

 Dicen en coaching que para cambiar el ser has de cambiar antes el hacer. Pero ¿cómo cambias el hacer?, ¿que hace que cambies el hacer? Para cambiar el hacer has de cambiar el pensar. Otra opción es no pensar y simplemente hacer lo que otro te dice que hagas, de algún modo eso es lo que esperamos. Pero eso encierra un peligro el de las dictaduras y los fanatismos.

Dicho esto la clave, bajo mi modesto entender, radica en la cultura que determina el HACER y cómo hacer.

La cultura es la clave, la construcción de una nueva cultura. Una cultura que de respuesta a los nuevos retos a los que nos enfrentamos.

Y permítaseme que una nueva cultura que es lo primero necesario para cambiar un modelo, necesita de dos cosas: la voluntad de acción de unos pocos visionarios/intelectuales/filósofos/…que configuren un mapa que sirva para navegar hacia el futuro. Tras esa visión inspiradora será necesaria la definición de la estrategia que nos permita navegar en tiempo de incertidumbre y finalmente comunicar, comunicar, comunicar, comunicar hasta construir una nueva cultura compartida, cooperativa, y sobre todo comprometida con las personas y el entorno. Sin eso, no podrá configurarse nada nuevo.

Por eso, en marzo de 2012 les digo SIN comunicación, no hay salida a la crisis. Una comunicación seria y responsable. Pero sobre todo comprometida con la verdad y las personas.

Listado de posts

Escribir comentario

Captcha