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Por Carlota de Dios
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1 de noviembre de 2018
Este es mi discurso en la noche que recibi el premio: Mis primeras palabras son las mismas que pronuncié al conocer que era la asociada premiada de este año: Gracias, Gracias, Gracias. Me siento agradecida de pertenecer a esta Asociación y vivo como un orgullo estar entre las mujeres que recibieron este premio: Representan nuestros valores: Diversidad, Integridad y Profesionalidad. Victoria, Isabel, Luisa, Asun y Enriquetta. Si algo caracteriza el comportamiento de las “mujeres evap” es su generosidad y compromiso. Todo en esta Asociación se hace desde el voluntariado. Todas tenemos claro que aquí se viene a dar desde la responsabilidad personal con un compromiso colectivo y compartido. Tenemos claro que sin siembra no hay cosecha y que a cada una le toca una tarea y todas son igualmente importantes. Siento que lo que hoy se premia, no es una carrera sino un camino. He necesitado cometer muchos errores, renunciar a cosas, y no cejar en la búsqueda de soluciones, a veces , aparentemente IMPOSIBLES. En esa búsqueda el estudio, la reflexión, y el cambio personal han sido para mí importantes. Me siento orgullosa de ser mujer y consciente de la responsabilidad que tenemos como mujeres, por nuestro poder de movilizar el cambio de nuestros entornos próximos. Sé que eso solo puede hacerse desde el conocimiento interior y personal, desde la libertad, y desde el Amor. Solo desde el CONOCIMIENTO de uno mismo y la asunción responsable desde la LIBERTAD es posible la realización personal y la coexistencia, la justicia, la felicidad y la paz. La vida de las mujeres desde hace siglos está condicionada por unos arquetipos del inconsciente colectivo y unos estereotipos culturales que conviene conocer. La mitología griega y sus relatos nos enseñan y ayudan a entender muchas cosas. Los griegos en su mitología hicieron que la mujer fuese tragada por el hombre y desde el interior le inspirase para tener el poder con su inteligencia y estrategia: Zeus se tragó a METIS. Y desde entonces, hace más de 2000 años, los arquetipos femeninos eran de dos tipos: las diosas vírgenes que no necesitaban a los hombres para sentirse completas pero que de un modo u otro les servían. Y las diosas vulnerables que eran víctimas de ellos. Hoy Zeus está a punto de VOMITAR a Metis y una sabiduría femenina hará posible el cambio que este mundo necesita. Hoy la mujer hasta cuando no lo cree, es utilizada por un paradigma de PODER masculino. Las mujeres unidas vamos a ser las protagonistas de lo nuevo que está gestándose. Un nuevo feminismo, consciente y consecuente, más espiritual e integrador empieza a alumbrar un nuevo modelo holístico, más humano y respetuoso con la MADRE tierra, que sigue siendo vulnerada, saqueada y arrasada como la mujer en el curso de la historia. Estamos comprometidas en impulsar el cambio de todo aquello que nos hace sufrir: discriminación, desigualdad, acoso, violencia, injusticia, marginación, exclusión, …….. Nosotras las mujeres, mejor que nadie, hemos de ser artífices activas en la eliminación se esas lacras, porque en mayor o menor medida las hemos sufrido en nuestra carne. Estamos en un camino no transitado antes y necesitamos guías de otro tipo de liderazgo: un liderazgo femenino. Un liderazgo que no es solo propio de mujeres, que apuesta por lo pequeño y lo próximo, lo sencillo, lo auténtico, los valores y principios que liberan a la persona y no la esclaviza. A mis 58 años, solo me planteo cual es el siguiente paso que debo dar en mi propósito vital. No me interesan cosas que en otro tiempo lo hicieron. Más que nunca me importa lo intangible, lo que no puede medirse, ni a veces tocarse, ni explicarse. Me interesa lo que no sé, y aquello en lo que puedo ayudar. Me interesa recuperar e inspirar la alegría y la esperanza. Hoy sabemos científicamente que CREER hace que las cosas sucedan. Hoy sabemos que el observador modifica la realidad observada. Tenemos enemigos con los que luchar, se llaman MIEDO, DESILUSIÓN, Falta de FE y confianza en uno mismo y en el de al lado. Sé, cómo sabemos las mujeres de evap, que nosotras unidas podemos conseguir metas que parecen imposibles. Y sé que hoy, es el primer día del resto de nuestra vida y todo lo anterior, todo lo conseguido, lo que nos permite dar el siguiente paso. Y sé, que lo daremos JUNTAS.
Por Carlota de Dios
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11 de junio de 2015
La triada que debe adornar a cualquier buen profesional y que a nadie se le escapa que es exigible a determinados profesionales como los médicos, arquitectos, profesores, políticos, empresarios, y por supuesto a los comunicadores . Lamentablemente hoy asistimos a una cultura donde lo fácil es preferido a lo difícil, lo cómodo a lo incomodo y lo superficial a lo profundo. Asistimos a una apertura a la información de forma masiva y extensiva que hace difícil la discriminación de lo verdadero y de lo falso. Asistimos a un cuestionamiento permanente de lo dicho y opinado por los sabios y los profesionales. Y es ese contexto donde más que nunca deberíamos de contar con esos tres distintivos que adornan al PROFESIONAL responsable y comprometido con su labor: El RIGOR en la emisión de opiniones y la determinación de su conducta, la RESPONSABILIDAD en la difusión del conocimiento y la defensa de los valores que aporta su profesión. Y todo ello, desde el RESPETO más exquisito a la persona y al OTRO. Hoy en la era de la postmodernidad , como dice Bauman en su libro: Modernidad liquida “La individualización concede a un número cada vez mayor de hombres y mujeres una libertad de experimentación sin precedentes, pero también acarrea la tarea sin precedentes de hacerse cargo de las consecuencias.”, hemos de hacernos conscientes de nuestra RESPONSABILIDAD como individuos, como profesionales, como miembros de una comunidad y como habitantes de un planeta. Pero parece que en su lugar en estos tiempos de cambio y exceso de información unidos a la intromisión indiscriminada en disciplinas que se desconocen por muchos y se opinan por más, se está creando un clima caracterizado por la falta de rigor a la hora de elaborar informaciones y emitir opiniones que unido al silencio de los que deberían hablar desde el conocimiento y la responsabilidad, generan un clima de IGNORANCIA peligrosa. Todo ello es una expresión de una falta de responsabilidad y traducen en muchas ocasiones la falta de respeto inicialmente de una profesión y secundariamente de un colectivo que finalmente redundan en el perjuicio de una organización o de la propia sociedad. La comunicación es una de esas profesiones en que esta triada, RIGOR, RESPETO y RESPONSABILIDAD, es especialmente exigible y lo es porque su capacidad de influir en la toma de decisiones es cada vez más importante. Son estos profesionales de la comunicación en los que descansa en muchas ocasiones ser fuente y referente. Son ellos, de forma individual, como portadores de esas cualidades los que aportan prestigio y reconocimiento al colectivo. Y lo que otorgaba credibilidad al profesional, al grupo y a la organización en la que de encuentran.
Por Carlota de Dios
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29 de abril de 2015
Parece incomprensible el hecho de que más del 50% de los estudiantes universitarios sean mujeres, más del 50% de los jueces sean mujeres, más del 50% de los funcionarios de carrera sean mujeres, más del 50% de los colegiados en Colegios profesionales sean mujeres y, sin embargo, en los Consejos de administración, en las Cátedras y en todos aquellos lugares de poder, la figura femenina brille por su ausencia o esté en situación de clara inferioridad. Yo jamás defenderé que una mujer ocupe un lugar de responsabilidad sin preparación y méritos para hacerlo, pero defenderé hasta la extenuación que el hecho de ser mujer no sea un freno para el acceso a determinados puestos. Hoy en día no es comprensible ni aceptable y, desde mi punto de vista, desaconsejable la no paridad en los lugares de poder. Porque hablamos de un poder que apueste por limar diferencias, por integrar diversidad, por eliminar la injusticia, por encontrar territorios de unión, por respetar al otro y al entorno, por entender la solidaridad y la responsabilidad como ejes de acción y decisión. Poder para trasformar el mundo en algo mejor. Hoy, en tiempos de crisis y cambio, tenemos la urgente necesidad de incorporar otras formar de ver y hacer, otros talentos, habilidades y competencias. Hoy prescindir del talento femenino es un lujo que ninguna empresa, ningún gobierno y ninguna organización debe permitirse si desea tener un futuro sostenible y humano. Dicen que la realidad supera la ficción y nuestra realidad hoy, si nos acercamos a revisar la presencia femenina en los consejos de administración de las empresas es que, en muchas, brilla por su ausencia y en otras, esas que deberían ser de referencia, las del IBEX 35, no sé llega ni al 20%. Eso sí, esforzarse se esfuerzan ya que éstas últimas han pasado de un 6% en 2007 al 17% en 2014. Se han esforzado casi tanto como las propias mujeres que de un 8,5% de colegiadas hace 30 años hoy son casi el 50% según el Consejo de Colegios de Médicos. Eso sí, hay una pequeña diferencia, en el segundo caso sólo dependía de su esfuerzo personal y su capacidad, no de que un grupo de personas se lo concediesen. El pasado mes de marzo se cumplían 8 años de la recomendación a las empresas cotizadas de que “… procurarán incluir en su Consejo de Administración un número de mujeres que permita alcanzar una presencia equilibrada de mujeres y hombres en un plazo de ocho años a partir de la entrada en vigor de esta Ley”. Como imaginarán se trataba de la ley de Igualdad. De donde podemos deducir que de poco sirven leyes y recomendaciones si no existe la interiorización del valor que supone integrar la diversidad y en especial la de género. Llama además especialmente la atención que ni aquellos que deberían ser los iconos y referentes de las empresas de un país tengan esa visión. Porque parece evidente que cuando de estudiar se trata, de aprobar oposiciones, de comprometerse con los principios y valores el cupo femenino es superior al 50%. ¿Verdad que resulta incomprensible que llegando a las sillas del poder se vea tan poca presencia femenina? ¿Será por eso que las cosas cambian tan poco? Resulta incomprensible que los hechos muestren esa falta de paridad, sin pensar por un momento que “la falta de paridad es como la falta de caridad, un seguro para caminar sin rumbo”. Entendiendo “caridad” no como ese “siente un pobre en su mesa”, sino como el amor universal entre todos los humanos. Y quizás esa, sea una de la causas por la últimamente andemos un tanto desnortados.
Por Carlota de Dios
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26 de diciembre de 2014
En la sociedad y el modelo en que vivimos olvidamos algo que es determinante en la supervivencia de la persona, la organización, la sociedad, el planeta y nuestra civilización en el universo. Olvidamos que las personas somos sistemas y que a su vez estamos integradas en otros sistemas. Olvidamos que somos sistemas abiertos. Y que es esa carácter el que nos aleja de la entropía que todo lo destruye. Y es ese olvido el que nos conduce primero a la alteración funcional, luego a la alteración orgánica difícilmente curable y finalmente a la muerte. Y eso es verdad siempre en todo sistema vivo. Alguien dijo una vez que la enfermedad es una alteración del equilibrio que es consecuencia de la falta de comunicación. Sin comunicación solo hay alteración y muerte. Porque sin comunicación no existe relación y sin relación el ser y la organización no pueden más que dejar de funcionar. En estos días de final, de final de año, uno no puede evitar hacer un análisis de lo acontecido en su vida personal, profesional y en su entorno. Y digo estas tres áreas ya que no es posible separar una de otra. Uno se plantea propósitos en base al aprendizaje de lo vivido y define su hoja de ruta sabiendo que todo cambia en un momento y que solo desde unos principios y criterios es posible actuar con la coherencia, consistencia y constancia que permite avanzar y mejorar tanto a las personas como a las organizaciones. No debemos olvidar que una organización es un sistema compuesto por personas que interactúan entre sí y con el entorno. En un sistema abierto la clave es la relación de éste con su entorno. Pero lamentablemente olvidamos que el entorno es lo que nos diferencia y lo que nos permite funcionar en estado de salud. Olvidamos el entorno y las relaciones con él, sin darnos cuenta de la relevancia que tiene para nuestra propia vida. Estamos y somos parte de un entorno. Un entorno de personas o social que nos debería instar a buscar la equidad, la justicia, el bienestar, de todos aquellos seres que nos rodean sean parte o no de nuestro sistema más próximo. La enfermedad, la pobreza, la violencia, la desigualdad, la discriminación, son lacras que me afectan a mí como persona y como organización aunque yo no lo sufra directamente. Somos parte de un planeta y si lo devastamos, lo destruimos, y no lo respetamos estamos caminando hacia la extinción no de unas cuantas especies sino de la nuestra. Signos de ello ya vamos teniendo muchos pero solemos mirar hacia otro lado. Es algo más que nuestra responsabilidad personal u organizacional promover otro tipo de conductas. No es nada de lo que presumir, más bien es algo en lo que empeñarse de forma individual y colectiva. Así que este año que termina revisemos nuestras conductas personales y organizacionales. En ese orden lo que no cambia en ti no cambia en tu entorno. Solo desde el compromiso personal es posible el cambio de tu entorno, de tu sistema sea tu familia, tu empresa, tu comunidad o tu planeta. Mi deseo para 2015, de corazón: INTEGRACIÓN en el ENTORNO
Por Carlota de Dios
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6 de noviembre de 2014
Una palabra clave en ese “nuevo modelo” que debemos inaugurar si queremos salir de ese inpass en que habitamos que más que crisis es ya parálisis. Una palabra, responsabilidad, que daba susto en una sociedad de muchos derechos y pocos deberes, hasta que empezó a hablarse de la RSE o RSC la muy traída y llevada Responsabilidad Social. Concepto que nace en el contexto de ese “España va bien” y de grandes empresas, muchas ellas del sector financiero. Mucho se publicito por grandes organizaciones “la RSE” y después asistimos a la corrupción, el robo y las conductas que hablan de lo contrario que dicen las palabras y muchas de las comunicaciones publicitarias de grandes corporaciones. Ahora, en un contexto de crisis seguimos hablando de RSE. Algunos profesionales del MK dicen que hay que “vender RSE”, como si esto se pudiese comprar y vender. Pero en el fondo como dice una amiga mía, “el lenguaje nunca es inocente”. La verdad de ese entrecomillado de dos palabras, es la palabra VENDER. Vivimos en una sociedad donde no es importante SER es importante PARECER. En un modelo como el nuestro, TODO está basado en VENDER. Así que aquello que sirve el fin justifica el MEDIO. Y la razón última de los comportamientos es el FIN con el que se hacen las cosas no tanto los medios utilizados. El fin VENDER, el medio parecer. Esa quizá es la cuestión RECUPERAR el SER. Eso en la organización se llama IDENTIDAD. Y es la base solida sobre la que se asienta TODO. SER implica saber, reconocer, entender y aceptar la esencia que da la VIDA a la organización, que la otorga eso que se llama SOSTENIBILIDAD. SER exige conocer y compartir con otros qué somos, qué creemos, qué queremos, qué ofrecemos, qué pretendemos y cómo lo alcanzamos. SER significa establecer unos principios y valores que son como las reglas del juego que quien se relacione con nosotros, la organización, debe saber para luego elegirnos o no. SER consciente del SER ayuda a ser coherentes, consistentes y constantes. Y ello implica RESPONSABILIDAD y COMPROMISO. Dos ingredientes básicos para la construcción de CONFIANZA y esperanza. Pero todo eso no comienza en la Organización, comienza en la persona. En todas y cada una de las personas que la integran. Y a mayor nivel mayor responsabilidad. No se puede hablar de Responsabilidad Empresarial, ni Social sin hablar antes de RESPONSABILIDAD PERSONAL. O estaremos mintiendo una vez más. Lo que yo veo a mi alrededor es desanimo y poca ilusión. Veo un clima de insatisfacción, quejosa, con dudas, desconfianza y necesidad de encontrar referentes de personas. No nos creemos a las organizaciones y no nos creemos a las instituciones. Pero es porque no nos creemos a las personas que las forman. Y eso es nefasto. Esa es la peor crisis. Necesitamos CREER porque sin creer no se PUEDE. Creer en nuestra capacidad de hacer y de intervenir en el presente y así poder trasformar el futuro. A nuestro nivel, en nuestro trabajo de día a día, cuestionando y haciendo en base a principios y valores importantes para nosotros. Compartiendo en nuestra organización esa forma de SER y HACER. Forma que sólo es posible desde el ejercicio de la RESPONSABILIDAD personal del que sabe que lo que hace es clave y que no es lo mismo hacerlo bien que hacerlo mal. Y que hacerlo mal no compensa NUNCA aunque te paguen mucho. Si muchas personas nos hubiésemos planteado así el ejercicio de nuestra responsabilidad, muchas de las cosas que hoy pasan y no nos gustan no habrían pasado. Porque sin responsabilidad nunca existirá BIENESTAR ni personal ni social. Como no hay responsabilidad SOCIAL sin responsabilidad PERSONAL. Eso sí, no la busquen en google porque no está, encontraran Responsabilidad social, fiscal, ambiental, corporativa, civil, …. Pero no personal, Curioso, no? Igual ahora vamos entendiendo algo más lo que nos pasa. Antes se decía que lo que no sale en la tele no existe, si hoy dijésemos que lo que no encuentra google no existe….¡pensemos! y luego actuemos. La crisis acabará cuando cada uno de nosotros demos un paso y asumamos nuestra parcela de RESPONSABILIDAD personal. En esto, como en todo, hace falta una masa critica. Y lo que no haga la persona no lo hace la organización. Así que empezando por lo que podemos, cambiemos lo que queremos. ¡VIVA la Responsabilidad Personal e Intransferible!.

Por Carlota de Dios
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21 de agosto de 2014
Es una palabra que debería esculpirse en nuestra mente. Pues es la palabra que mejor expresa la forma de relacionarse en ese nuevo modelo que algunos llaman 3.0 y que yo creo que es purito sentido común. Ese sentido perdido y no encontrado por una sociedad ególatra e inmadura. Y si se me permite, por unas organizaciones anquilosadas en rígidas estructuras que olvidaron que sin su componente humano nada es posible. Reciprocidad podríamos asimilarla también con interactividad e interrelación, según muchos textos que anclan en esos conceptos la nueva comunicación y por ende la forma de relacionarse con sus públicos. Pero para mí, reciprocidad, es un paso más pues incorpora un concepto fundamental: el bienestar, ambas clave para la sostenibilidad de personas y organizaciones. Y el bienestar se sustenta en el equilibrio. Cualquier disbalance constituye un foco o causa de disfunción que si no es corregida conduce a la enfermedad e incluso a la muerte de la propia organización. En un modelo holístico o sistémico donde las interacciones se producen tanto en el interior como con el exterior es muy importante recordar “la reciprocidad” como un valor garante del buen funcionamiento de las relaciones. Pues es en ellas donde se apoya el funcionamiento del sistema. Es esa reciprocidad la que encontramos en el fondo de palabras o conceptos como el compromiso, el alineamiento, la cooperación, la colaboración, ….. Conceptos clave para la supervivencia del mundo. Pero para que esta reciprocidad se produzca es imprescindible la COMUNICACIÓN, la buena comunicación. Sin ella es imposible COMPARTIR información. Sin ella es imposible construir culturas, sin ella es misión imposible COMPRENDER y APRENDER. Una comunicación no solo bidireccional también comprensiva y empática con la actitud de convencer y no de vencer. Para ello es imprescindible el conocimiento de dos elementos fundamentales: los modelos mentales y los códigos de comunicación empleados. Ambas cosas con verdaderos obstáculos que a modo de fronteras insalvables nos aíslan de la relación y que impiden la reciprocidad. Por eso mi propósito para este mes de agosto que reflexionar sobre eso que puede impedir a personas y a organizaciones construir VINCULOS SANOS, que son el tejido de una materia que llamaría reciprocidad. Porque mi bien individual nunca puede ser construido sobre el mal ajeno.

Por Carlota de Dios
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21 de junio de 2014
La base de una buena reputación, porque es la base de un comportamiento repetido. De los tres tipos de mensajes que existen: los directos, indirectos y experienciales, son estos últimos los más poderosos. Y lo son porque comunican lo que somos y como pensamos. Eso sí, lo hacen sin palabras solo con hechos. Para los que no lo sepan la comunicación se basa en uno de esos tres tipos. Los directos se refieren a lo que decimos, los experienciales a lo que hacemos y que refuta o confirma lo que decimos y los indirectos a lo que otros dicen de nosotros y que suele estar relacionado con lo que hacemos más que con lo que decimos. Así que gestionar la comunicación no es solo gestionar lo que decimos, que en el mejor de los casos solo seria un 33% de nuestros mensajes. No olvidemos que aún mucha empresa y organización ni siquiera se preocupa de decir. Y callar, también dice. Hacer es clave para la construcción de una imagen de marca. No vale que digas “adelante” si te comportas “para atrás”, no vale que digas que tienes ALMA si te comportas como si no. No es importante que digas que te importa el cliente o que tienes un programa de fidelización si maltratas a tu actual cliente y no respondes a sus necesidades. No vale encuestas de satisfacción si solo generas insatisfacción, no vale decir que tienes Responsabilidad social si te comportas como un irresponsable y mientes y defraudas. Pero esto es una canción que a todos nos suena y desgraciadamente nos sigue sonado. Por eso me gusta más nada proclamar que nada como la BUENA CONDUCTA para hacer una buena comunicación, para construir imagen y para labrar una buena reputación. Lo que haces, dice quien eres. Es una máxima que escribí hace 5 anos en otro contexto. Pero hoy si cabe es más verdad aun. Y lo es porque cada vez es más importante lo que se hace sobre lo que se dice. Lo qué se hace y cómo se hace. Hablamos de comportamientos y de conductas. He recomendado y recomendare a Dov Seidman y a su libro HOW. Comportamientos y conductas, yo las vinculo a la responsabilidad, al compromiso, a la ética, al respeto y un tipo de cultura. Si cultura entendida por la “forma en que hacen las cosas”. Cultura como unos códigos de conducta inmersos en las personas que determinan su forma de comportarse y conducirse y que se hacen especialmente importantes en los tiempos difíciles que son los tiempos donde emerge la verdad de lo que somos, pensamos y sentimos. A los que peinamos canas nos ensenaron como valores clave para la construcción de la credibilidad, el honor, la confiabilidad, .... es la buena conducta. El buen hacer, suena a antiguo y lejano. Con tanto bienestar hemos olvidado la base sobre la que se sustenta ese bienestar y por eso hace aguas.

Por Carlota de Dios
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18 de mayo de 2014
Es el tipo de modelo de funcionamiento al que nos vemos abocados y para el que no estamos preparados sin personas ni organizaciones. Sistémico es aquello propio de un sistema. Un un sistema es un conjunto de individualidades o partes que interactuando entre ellas cambian continuamente la forma de funcionamiento del sistema. En los sistemas existen dos claves: la interacción y la comunicación. Y cuando algo falla en una de ellas todo el sistema se ve afectado. En un sistema la norma es el cambio y la complejidad. Y como resultado de ambas la incertidumbre. Los seres vivos somos sistemas, somos un conjunto a su vez de otros sistemas y otros subsistemas, y así hasta el infinito. De forma que cada pequeña parte tiene la capacidad de modificar el todo. Porque en los sistemas las partes lo son todo y no son nada. No son nada aisladas y lo son todo en relación con las otras partes. Esta nueva forma de pensar es bien distinta a la que estamos acostumbrados, en la que estamos formados, y con la que definimos nuestro mundo y la forma de relacionarnos con él. Hoy y ayer la preponderancia era para la parte. La especialización y la segmentación eran las claves. Hoy y mañana esa forma de pensar no nos aportara soluciones a retos cada vez más complejos y cambiantes. Ni la ciencia, ni la educación, ni la sanidad, ni la política, ni dada responde a este nuevo modelo. Estamos encorsetados, rígidos, y aislados. Tenemos mentalidad de fabricante de maquinas, donde los protocolos y plantillas están destruyendo la capacidad de adaptarse rápido y bien a los cambios. La salud de las personas, el buen funcionamiento de las organizaciones o la supervivencia del planeta pasa sin duda por un cambio en los modelos de pensar. Por un cambio a un modelo holístico o sistémico. Hoy el éxito de las organizaciones y las personas no dependen de la acción. Hoy interacción y comunicación unidas convierten la acción en acción eficaz. Y acción humizadora y viva. Porque si algo puede definir la vida es lo sistémico. Y sin comunicación e interacción solo nos queda la muerte y la disfunción.

Por Carlota de Dios
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17 de abril de 2014
Hace mucho que escribía y explicaba que para que la comunicación tenga éxito debe cumplir las tres “C” en un orden: Conocimiento, Comprensión y Credibilidad. Lógicamente el primer paso es la notoriedad, que te conozcan. Sin eso directamente no existes. El segundo paso, que comprendan quien eres y el valor que aportas. De hecho una parte importantísima de la comunicación tiene que ver con la formación, como enseñar a tus públicos. Y finalmente que te crean. Cuando consigues que crean en ti y en tu empresa, en tu producto o servicio es cuando puedes decir que la comunicación cumplió su misión. En ese momento eres relevante y notable para alguien. Formas parte de su vida porque aportas valor en algún aspecto de su vida. Aportas y ese aporte, puede llegar a convertirse en tu modo de vida y en tu realización personal. Al final lo importante es que toda empresa o persona cumpla eso: SU MISIÓN. Y la comunicación es simplemente una herramienta al servicio de ello. El problema es cuando confundimos la herramienta con la función y un paso del proceso con el cumplimiento del objetivo. La notoriedad sólo tiene sentido como paso previo a la notabilidad, a la relevancia. Pero es porque en primer lugar has de existir, primero te han de conocer. La cuestión es para qué quieras que te conozcan. Y solo deberías ser conocido cuando tienes clara tu misión y definidos unos valores, que te distingan porque es la única forma de “ser”, la cual te permitirá (tener presente) el cumplimiento de tu misión, y construir tu futuro sostenible. Lo que sucede es que hay demasiada gente y demasiadas organizaciones notorias para mal. Lo que nos ha pasado es que en ese mundo de la superficialidad, del parecer más que del ser, del ego más que del común, de lo efímero más que de lo sostenible, de lo artificial más que de lo natural, de lo falso más que de lo autentico, de la confrontación más que de la colaboración, de lo particular más que de lo general, de lo programado más que de lo incierto, de lo probable mas que de lo posible, de lo rígido mas que de lo flexible, de lo victimista más que de lo comprometido y responsable, etc. En ese mundo de lo FALSO solo se ha perseguido lo notorio a cualquier precio, sin darnos cuenta que la notoriedad exige a veces un precio demasiado alto y que una vez conseguida puede convertirse en la espada que siegue tu cabeza. Así que la elección es que antes de perseguir la notoriedad igual deberíamos revisar si podemos ser notables. Por eso el titulo que ya en si indica un cambio. Una forma de abordar y ver la realidad de forma diferente. Primero vea si puedes ser notable para alguien y luego persiga la notoriedad.

