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Buen nombre

14, agosto | Sin comentarios

 

Hoy existe una palabra que ha puesto de moda Internet. Mejor dicho que ha recuperado y redefinido. Se trata de REPUTACIÓN. Hoy dicen los expertos de gestión del intangible que esta es la clave para tener una marca poderosa.

Una marca capaz de articular conductas humanas comprometidas con ella. La REPUTACIÓN es eso que hace que valores como la lealtad o la fidelidad sean posibles.

Dicen que la REPUTACIÓN es la base de la confianza y que como ésta, cuesta mucho de ganar y muy poco de perder. Es una forma de exigencia y de dinamismo que obliga a quien la posee a un proceso de coherencia, consistencia y constancia permanente.

Puede que sea la base de una nueva forma de gestionar lo personal y lo organizativo, que nos permita avanzar hacia un futuro más sostenible y equitativo. Es una forma extraordinaria de empoderar personas y comunidades.

Pero lo de la REPUTACIÓN es viejo. Tener un buen nombre ha sido a lo largo de la historia el resultado de compromiso y excelencia. Y muchos lo trabajaron porque  es sencillamente PODEROSO. El poder de un buen nombre.

El poder de un nombre es la capacidad que tiene éste, de dotar a algo de identidad o de existir. En la Biblia se dice que "el principio es el verbo" o dicho de otro modo la palabra. Lo que no se nombra no existe” es una máxima que todos hemos oído. Cuando no te nombran es como si no existieses.

Pero cuando el nombre se convierte en tu nombre, tú sientes que eres algo diferente a otros. Nombres para distinguirte de tus hermanos, de tus amigos, de otros que antes que tú lo llevaron.

De algún modo nadie puede evitar que cada nombre le evoque a otros que antes lo llevaron.

Es muy frecuente poner a los descendientes el nombre de los ascendientes como forma de perpetuarse una vez desaparecidos. Y en ocasiones resulta al que no es original un problema de identidad ser otro que ya fue.

Los nombres, ¡qué poder tienen sobre nosotros! Todo el mundo entiende que un nombre no es inocuo. Te aporta para bien o para mal percepciones que no dependen de ti. Supongo que por ello inventamos los apellidos, los motes, etc.

Pero hablábamos de un buen nombre, o para ser más exactos de eso que llaman, RENOMBRE, algo que otorga relevancia y diferencia.

Un buen nombre es aquel que en primer lugar nos distingue, nos separa de otros y nos otorga unicidad. Pero además, es bueno cuando DESPUES de habernos diferenciado de otros, evoca nuestra esencia como personas u organizaciones. Es como conocerte sin conocerte. Es como saber qué se puede esperar de ti, cómo vas a responder, cómo te vas a relacionar, reaccionar, comportar, etc.

Un buen nombre es un patrimonio de los más valiosos que hay y como todo patrimonio has de cuidarlo y protegerlo.

Un buen nombre es como un escudo. Te defiende en los momentos más críticos de tu vida y te obliga a no perder el norte en momentos de dificultad. Es aval y brújula. Y lo es para ti y para los demás.

Deberíamos explicar y enseñar como lo hicieron con nosotros, lo importante que es trabajar bien no para ganar dinero sino para conquistar UN BUEN NOMBRE y deberíamos aprenderlo tanto las personas como las organizaciones.

Porque el nombre es el único elemento del MK mix que sobrevive a la extinción del resto. Y porque el nombre es el termómetro que nos mide y avisa de problemas con nuestra REPUTACIÓN.

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