Tres Rebeliones
19 de julio de 2012

De sobra es conocido mi amor por el tres al que considero un número mágico. Aún recuerdo una exposición en que explicaba que en todas las religiones es un número muy apreciado, místico podríamos decir. De hecho, marca incluso las etapas de la vida de las personas la juventud, la plenitud y la madurez. Esta última muy poco puesta en valor en estos tiempos, donde la experiencia es un valor del que prescindir en muchísimas organizaciones y que algún día se pagará caro, carísimo.

Este desprecio por la etapa de la madurez es algo que sufrimos de forma especial el género femenino, donde las diosas viejas han sido ocultadas y en la actualidad despreciadas, en un mundo donde los modelos de belleza son eliminar cualquier signo del paso del tiempo. Y a mí me parece penoso no saber envejecer con dignidad, no saber que el tiempo mejora lo bueno y que lo que cambia es la forma de abordar las cosas desde la serenidad y la sabiduría. Ahora bien, entiéndase que eso no significa dejar de cuidarse y mimarse, simplemente significa respetarse como paso previo para amarse y ser capaces de amar a los demás.

Pero no era este el tema del que hoy quería hablar. Hoy voy a hablar de Rebeliones. Rebeliones que no Revoluciones.

Se trata de dos conceptos muy distintos ya que la Rebelión es una sublevación y hostilidad frente a los poderes del estado y en el caso de la Revolución de un cambio violento en las instituciones políticas, económicas o sociales. No es lo mismo sublevarse que dar un golpe de estado y cortar cabezas como pasó en la Bastilla.

En los tiempos actuales estamos más ante Rebeliones que Revoluciones y quizá por ello no se produce un cambio. Solo sublevaciones aisladas. Los 15M, las primaveras árabes, las manifestaciones en diferentes capitales europeas, los manifiestos, las recogidas de firmas, las plataformas tipo change.org, avaaz.org, etc. Vivimos tiempo de Rebeliones.

Hace pocos días estuve en la presentación de un libro titulado “rebelión en las marcas”y su autor es Fernando Olivares. No pude evitar correlacionar esta rebelión con otros dos libros que compartían dos cosas: llevar en el título de los mismos, la palabra Rebelión y que sus autores tuviesen apellidos que empezaran por la letra O, Orwell, Ortega y Olivares.

Tres rebeliones, la de la granja, la de las masas y en las marcas.

A bote pronto pensé que también se correlacionaban con modelos económicos obsoletos, el agrícola, el industrial y el del gran consumo salvaje.

Pero siempre me gusta el rigor y decidí averiguar qué posturas filosóficas defendían.

“La Rebelión en la granja” escrita por ORWELL durante la 2ª Guerra Mundial, constituye una sátira sobre la corrupción del socialismo soviético en los tiempos de Stalin. Analiza la corrupción que engendra elpoder a cualquier nivel.

En la segunda Ortega nos introduce en el “hombre-masa”. Este tiene una impresión de que la vida es fácil, sin limitaciones trágicas. El hombre integrante de la masa se cree que con lo que sabe ya tiene más que suficiente y no tiene la más mínima curiosidad por saber más. El hombre-masa es el hombre cuya vida carece de proyectos y va a la deriva. Por eso no construye nada, aunque sus posibilidades, sus poderes, sean enormes.

Siempre agradezco que cosas de hoy me refieran al ayer. A esos hombres y mujeres que ya escribieron y advirtieron para que pudiésemos mejorar, pero lamentablemente no lo hacemos así. Y esa puede ser una de las razones por las que estamos donde estamos.

Corrupción y conformismo son hoy pilares de una cultura que nos invade además de una larga lista de virtudes que nos adornan como: Prepotencia, crueldad, abulia, falta de responsabilidad y compromiso, victimismo y pancismo. Estandarización y escasa humanidad.

Hemos recorrido un largo camino, muchos años han pasado. Y a lo largo de todo el, nos acompañaron las marcas. “Como signos en la Antigüedad, como distintivos corporativos controlados por los estados en la edad media, señal de propiedad con la apertura del libre mercado de la revolución francesa, sistema memorístico con la revolución industrial y hoy fenómeno social complejo” como explica Joan Costa en el no prólogo del libro de Fernando Olivares.

La “rebelión en las marcas” aborda un fenómeno interesante, el gran crecimiento de “las marcas de distribución o MDD” , conocidas por muchos como marcas blancas. Ya en 1992 en EEUU las llamaban “Private Label”. 20 años han pasado y lo que ya sucedía entonces en países más avanzados hoy está en España. Se dice que es la crisis la que favorece el crecimiento de éstas, pero la realidad es que falta por parte de las no MDD, las de fabricante, un valor que justifique ese diferencial de precio que en ocasiones es del 40%. Así que paso a paso, mes a mes, estas nuevas marcas han ido haciendo desaparecer una larga lista de marcas que carecían de un posicionamiento y una ventaja competitiva clara.

Pero hoy yo considero que las marcas están a las puertas más de una revolución que de una rebelión que ya se inició y que hoy se hace muy visible a todos. Ya expertos como Joan Costa nos están advirtiendo que las marcas son un fenómeno social.

Estamos en los preludios de una gran revolución y toda revolución empieza a ser anunciada por Rebeliones. Las marcas ya no son identificadores de productos sólo, no son garantía de propiedad u origen sólo, no son signos de distinción sólo, las marcas son cada vez más filosofías de vida, comportamientos correctos, forma de comportarse, experiencias de trato, culturas de grupos de gente alineada bajo unos principios. Las marcas son vehículos de ALMAS de las organizaciones o personas. Han dejado de ser algo material para convertirse en aglutinantes y vínculos entre personas. Ese es el RETO de las marcas en los próximos años.

Rebelión en las marcas pues, no deja de ser una rebelión más de las muchas con las que vivimos. Una más que debería hacernos reflexionar de forma más amplia y recordar y repensar las palabras de Ortega “minoría selecta – la que se exige más que los demás, aunque no logre cumplir en su persona exigencias superiores.” “Quien no sea todo el mundo, quien no piense como todo el mundo, corre el riesgo de ser eliminado. Y claro está, que ese “todo el mundo” no es “todo el mundo”, era, normalmente, la unidad compleja de masa y minorías discrepantes, especiales. Ahora “todo el mundo es solo la masa”, quizá sean una buena brújula para guiar nuestro nuevo rumbo.

La Revolución de las marcas deja de hacer válidos los criterios de la época industrial donde sólo era necesario dinero para construirlas. Donde lo superficial era el Rey, o donde lo falso era aspiracional. El consumo salvaje y la uniformidad, dejan paso a una actitud responsable y un consumo inteligente. La superficialidad al compromiso. Lo falso a lo trasparente. Lo racional unido a lo emocional. Lo global es compatible con lo local. Lo tecnológico convive con lo artesano. La máquina al servicio de la humanidad y la investigación es compatible con el respeto medioambiental.

Estamos ante un necesario cambio de cultura, y las marcas son muy buenas herramientas para vehiculizar las acciones de comunicación necesarias para construirla.

Tres rebeliones me inspiraron este escrito, que no es más que una reflexión sobre el tiempo que nos ha tocado vivir desde un ámbito poco puesto en valor; el de los INTANGIBLES.

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Por Carlota de Dios 1 de noviembre de 2018
Este es mi discurso en la noche que recibi el premio: Mis primeras palabras son las mismas que pronuncié al conocer que era la asociada premiada de este año: Gracias, Gracias, Gracias. Me siento agradecida de pertenecer a esta Asociación y vivo como un orgullo estar entre las mujeres que recibieron este premio: Representan nuestros valores: Diversidad, Integridad y Profesionalidad. Victoria, Isabel, Luisa, Asun y Enriquetta. Si algo caracteriza el comportamiento de las “mujeres evap” es su generosidad y compromiso. Todo en esta Asociación se hace desde el voluntariado. Todas tenemos claro que aquí se viene a dar desde la responsabilidad personal con un compromiso colectivo y compartido. Tenemos claro que sin siembra no hay cosecha y que a cada una le toca una tarea y todas son igualmente importantes. Siento que lo que hoy se premia, no es una carrera sino un camino. He necesitado cometer muchos errores, renunciar a cosas, y no cejar en la búsqueda de soluciones, a veces , aparentemente IMPOSIBLES. En esa búsqueda el estudio, la reflexión, y el cambio personal han sido para mí importantes. Me siento orgullosa de ser mujer y consciente de la responsabilidad que tenemos como mujeres, por nuestro poder de movilizar el cambio de nuestros entornos próximos. Sé que eso solo puede hacerse desde el conocimiento interior y personal, desde la libertad, y desde el Amor. Solo desde el CONOCIMIENTO de uno mismo y la asunción responsable desde la LIBERTAD es posible la realización personal y la coexistencia, la justicia, la felicidad y la paz. La vida de las mujeres desde hace siglos está condicionada por unos arquetipos del inconsciente colectivo y unos estereotipos culturales que conviene conocer. La mitología griega y sus relatos nos enseñan y ayudan a entender muchas cosas. Los griegos en su mitología hicieron que la mujer fuese tragada por el hombre y desde el interior le inspirase para tener el poder con su inteligencia y estrategia: Zeus se tragó a METIS. Y desde entonces, hace más de 2000 años, los arquetipos femeninos eran de dos tipos: las diosas vírgenes que no necesitaban a los hombres para sentirse completas pero que de un modo u otro les servían. Y las diosas vulnerables que eran víctimas de ellos. Hoy Zeus está a punto de VOMITAR a Metis y una sabiduría femenina hará posible el cambio que este mundo necesita. Hoy la mujer hasta cuando no lo cree, es utilizada por un paradigma de PODER masculino. Las mujeres unidas vamos a ser las protagonistas de lo nuevo que está gestándose. Un nuevo feminismo, consciente y consecuente, más espiritual e integrador empieza a alumbrar un nuevo modelo holístico, más humano y respetuoso con la MADRE tierra, que sigue siendo vulnerada, saqueada y arrasada como la mujer en el curso de la historia. Estamos comprometidas en impulsar el cambio de todo aquello que nos hace sufrir: discriminación, desigualdad, acoso, violencia, injusticia, marginación, exclusión, …….. Nosotras las mujeres, mejor que nadie, hemos de ser artífices activas en la eliminación se esas lacras, porque en mayor o menor medida las hemos sufrido en nuestra carne. Estamos en un camino no transitado antes y necesitamos guías de otro tipo de liderazgo: un liderazgo femenino. Un liderazgo que no es solo propio de mujeres, que apuesta por lo pequeño y lo próximo, lo sencillo, lo auténtico, los valores y principios que liberan a la persona y no la esclaviza. A mis 58 años, solo me planteo cual es el siguiente paso que debo dar en mi propósito vital. No me interesan cosas que en otro tiempo lo hicieron. Más que nunca me importa lo intangible, lo que no puede medirse, ni a veces tocarse, ni explicarse. Me interesa lo que no sé, y aquello en lo que puedo ayudar. Me interesa recuperar e inspirar la alegría y la esperanza. Hoy sabemos científicamente que CREER hace que las cosas sucedan. Hoy sabemos que el observador modifica la realidad observada. Tenemos enemigos con los que luchar, se llaman MIEDO, DESILUSIÓN, Falta de FE y confianza en uno mismo y en el de al lado. Sé, cómo sabemos las mujeres de evap, que nosotras unidas podemos conseguir metas que parecen imposibles. Y sé que hoy, es el primer día del resto de nuestra vida y todo lo anterior, todo lo conseguido, lo que nos permite dar el siguiente paso. Y sé, que lo daremos JUNTAS.
Por Carlota de Dios 11 de junio de 2015
 La triada que debe adornar a cualquier buen profesional y que a nadie se le escapa que es exigible a determinados profesionales como los médicos, arquitectos, profesores, políticos, empresarios, y por supuesto a los comunicadores . Lamentablemente hoy asistimos a una cultura donde lo fácil es preferido a lo difícil, lo cómodo a lo incomodo y lo superficial a lo profundo. Asistimos a una apertura a la información de forma masiva y extensiva que hace difícil la discriminación de lo verdadero y de lo falso. Asistimos a un cuestionamiento permanente de lo dicho y opinado por los sabios y los profesionales. Y es ese contexto donde más que nunca deberíamos de contar con esos tres distintivos que adornan al PROFESIONAL responsable y comprometido con su labor: El RIGOR en la emisión de opiniones y la determinación de su conducta, la RESPONSABILIDAD en la difusión del conocimiento y la defensa de los valores que aporta su profesión. Y todo ello, desde el RESPETO más exquisito a la persona y al OTRO. Hoy en la era de la postmodernidad , como dice Bauman en su libro: Modernidad liquida “La individualización concede a un número cada vez mayor de hombres y mujeres una libertad de experimentación sin precedentes, pero también acarrea la tarea sin precedentes de hacerse cargo de las consecuencias.”, hemos de hacernos conscientes de nuestra RESPONSABILIDAD como individuos, como profesionales, como miembros de una comunidad y como habitantes de un planeta. Pero parece que en su lugar en estos tiempos de cambio y exceso de información unidos a la intromisión indiscriminada en disciplinas que se desconocen por muchos y se opinan por más, se está creando un clima caracterizado por la falta de rigor a la hora de elaborar informaciones y emitir opiniones que unido al silencio de los que deberían hablar desde el conocimiento y la responsabilidad, generan un clima de IGNORANCIA peligrosa. Todo ello es una expresión de una falta de responsabilidad y traducen en muchas ocasiones la falta de respeto inicialmente de una profesión y secundariamente de un colectivo que finalmente redundan en el perjuicio de una organización o de la propia sociedad. La comunicación es una de esas profesiones en que esta triada, RIGOR, RESPETO y RESPONSABILIDAD, es especialmente exigible y lo es porque su capacidad de influir en la toma de decisiones es cada vez más importante. Son estos profesionales de la comunicación en los que descansa en muchas ocasiones ser fuente y referente. Son ellos, de forma individual, como portadores de esas cualidades los que aportan prestigio y reconocimiento al colectivo. Y lo que otorgaba credibilidad al profesional, al grupo y a la organización en la que de encuentran.
Por Carlota de Dios 29 de abril de 2015
 Parece incomprensible el hecho de que más del 50% de los estudiantes universitarios sean mujeres, más del 50% de los jueces sean mujeres, más del 50% de los funcionarios de carrera sean mujeres, más del 50% de los colegiados en Colegios profesionales sean mujeres y, sin embargo, en los Consejos de administración, en las Cátedras y en todos aquellos lugares de poder, la figura femenina brille por su ausencia o esté en situación de clara inferioridad. Yo jamás defenderé que una mujer ocupe un lugar de responsabilidad sin preparación y méritos para hacerlo, pero defenderé hasta la extenuación que el hecho de ser mujer no sea un freno para el acceso a determinados puestos. Hoy en día no es comprensible ni aceptable y, desde mi punto de vista, desaconsejable la no paridad en los lugares de poder. Porque hablamos de un poder que apueste por limar diferencias, por integrar diversidad, por eliminar la injusticia, por encontrar territorios de unión, por respetar al otro y al entorno, por entender la solidaridad y la responsabilidad como ejes de acción y decisión. Poder para trasformar el mundo en algo mejor. Hoy, en tiempos de crisis y cambio, tenemos la urgente necesidad de incorporar otras formar de ver y hacer, otros talentos, habilidades y competencias. Hoy prescindir del talento femenino es un lujo que ninguna empresa, ningún gobierno y ninguna organización debe permitirse si desea tener un futuro sostenible y humano. Dicen que la realidad supera la ficción y nuestra realidad hoy, si nos acercamos a revisar la presencia femenina en los consejos de administración de las empresas es que, en muchas, brilla por su ausencia y en otras, esas que deberían ser de referencia, las del IBEX 35, no sé llega ni al 20%. Eso sí, esforzarse se esfuerzan ya que éstas últimas han pasado de un 6% en 2007 al 17% en 2014. Se han esforzado casi tanto como las propias mujeres que de un 8,5% de colegiadas hace 30 años hoy son casi el 50% según el Consejo de Colegios de Médicos. Eso sí, hay una pequeña diferencia, en el segundo caso sólo dependía de su esfuerzo personal y su capacidad, no de que un grupo de personas se lo concediesen. El pasado mes de marzo se cumplían 8 años de la recomendación a las empresas cotizadas de que “… procurarán incluir en su Consejo de Administración un número de mujeres que permita alcanzar una presencia equilibrada de mujeres y hombres en un plazo de ocho años a partir de la entrada en vigor de esta Ley”. Como imaginarán se trataba de la ley de Igualdad. De donde podemos deducir que de poco sirven leyes y recomendaciones si no existe la interiorización del valor que supone integrar la diversidad y en especial la de género. Llama además especialmente la atención que ni aquellos que deberían ser los iconos y referentes de las empresas de un país tengan esa visión. Porque parece evidente que cuando de estudiar se trata, de aprobar oposiciones, de comprometerse con los principios y valores el cupo femenino es superior al 50%. ¿Verdad que resulta incomprensible que llegando a las sillas del poder se vea tan poca presencia femenina? ¿Será por eso que las cosas cambian tan poco? Resulta incomprensible que los hechos muestren esa falta de paridad, sin pensar por un momento que “la falta de paridad es como la falta de caridad, un seguro para caminar sin rumbo”. Entendiendo “caridad” no como ese “siente un pobre en su mesa”, sino como el amor universal entre todos los humanos. Y quizás esa, sea una de la causas por la últimamente andemos un tanto desnortados.