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RECIPROCIDAD

21, agosto | Sin comentarios
reciprocidad

Es una palabra que debería esculpirse en nuestra mente. Pues es la palabra que mejor expresa la forma de relacionarse en ese nuevo modelo que algunos llaman 3.0 y que yo creo que es purito sentido común. Ese sentido perdido y no encontrado por una sociedad ególatra e inmadura. Y si se me permite,  por unas organizaciones anquilosadas en rígidas estructuras que olvidaron que sin su componente humano nada es posible.

Reciprocidad podríamos asimilarla también con interactividad e interrelación, según muchos textos que anclan en esos conceptos la nueva comunicación y por ende la forma de relacionarse con sus públicos. Pero para mí, reciprocidad,  es un paso más pues incorpora un concepto fundamental: el bienestar, ambas clave para la sostenibilidad de personas y organizaciones. Y el bienestar se sustenta en el equilibrio. Cualquier disbalance constituye un foco o causa de disfunción que si no es corregida conduce a la enfermedad e incluso a la muerte de la propia organización.

En un modelo holístico o sistémico donde las interacciones se producen tanto en el interior como con el exterior es muy importante recordar “la reciprocidad” como un valor garante del buen funcionamiento de las relaciones. Pues es en ellas donde se apoya el funcionamiento del sistema.

Es esa reciprocidad la que encontramos en el fondo de palabras o conceptos como el compromiso, el alineamiento, la cooperación, la colaboración, ….. Conceptos clave para la supervivencia del mundo. 

Pero para que esta reciprocidad se produzca es imprescindible la COMUNICACIÓN, la buena comunicación. Sin ella es imposible COMPARTIR información. Sin ella es imposible construir culturas, sin ella es misión imposible COMPRENDER y APRENDER.

Una comunicación no solo bidireccional también comprensiva y empática con la actitud de convencer y no de vencer.

Para ello es imprescindible el conocimiento de dos elementos fundamentales: los modelos mentales y los códigos de comunicación empleados. Ambas cosas con verdaderos obstáculos que a modo de fronteras insalvables nos aíslan de la relación y que impiden la reciprocidad.

Por eso mi propósito para este mes de agosto que reflexionar sobre eso que puede impedir a personas y a organizaciones construir VINCULOS SANOS, que son el tejido de una materia que llamaría reciprocidad.

Porque mi bien individual nunca puede ser construido sobre el mal ajeno

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